Investigación del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva presentada en el IV Congreso de FALAN analiza cómo las dificultades de la regulación emocional se relacionan con respuestas fisiológicas

El académico de la Escuela de Psicología de la UCN, Dr. Marcos Domic Siede, presentó en el simposio de Early Career Researchers los resultados de una investigación que analizó las respuestas fisiológicas de 77 adultos frente a estímulos emocionales y durante la aplicación de estrategias de regulación, identificando diferencias asociadas a dimensiones específicas de las dificultades para regular las emociones.

Un estudio liderado por el Dr. Marcos Domic Siede, coordinador del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la UCN e integrante del directorio de la Sociedad Chilena de Neurociencia, analiza la relación entre las dificultades de regulación emocional y las respuestas fisiológicas. Los resultados revelan que las diferencias individuales en el manejo de las emociones se asocian con variaciones en los momentos de la respuesta pupilar ante estímulos negativos, especialmente al aplicar estrategias como la reevaluación cognitiva y la supresión expresiva.

Esta investigación fue presentada en el IV Congreso FALAN, realizado en Santiago entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre. En este encuentro investigativo, el investigador participó en el simposio de Early Career Researchers donde asumió además un rol de anfitrión y apoyo a la organización del encuentro científico internacional. El trabajo forma parte de una línea de investigación del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la UCN orientada a estudiar, mediante herramientas psicofisiológicas y experimentales, los mecanismos involucrados en la regulación emocional. En entrevista con la Facultad de Humanidades el Dr. Domic Siede explica los principales hallazgos del estudio, el aporte de las medidas neurofisiológicas para comprender estos procesos y las nuevas preguntas que surgen a partir de sus resultados.

El título de su trabajo plantea una relación entre las dificultades en la regulación emocional, la respuesta pupilar y el esfuerzo de regulación. Para quienes no están familiarizados con estos conceptos, ¿en qué consiste la investigación y qué buscan comprender a partir de esta relación?

La pregunta que nos hicimos fue relativamente sencilla: ¿las personas que tienen distintas dificultades para regular sus emociones también muestran diferencias en la manera en que su organismo responde mientras procesan y regulan una emoción?

Específicamente, participaron 77 adultos. Primero evaluamos distintas dimensiones de dificultades de regulación emocional mediante un cuestionario y, posteriormente, los participantes observaron imágenes de contenido neutro o emocionalmente negativo mientras registrábamos continuamente el tamaño de su pupila. En algunas condiciones solamente debían observar las imágenes de manera natural, mientras que en otras debían utilizar estrategias de regulación emocional, específicamente reevaluación cognitiva (cambiar la manera de interpretar la situación) o supresión expresiva (intentar inhibir la expresión externa de la emoción). 

La pupila como objeto de investigación es interesante porque cambia no solamente por la cantidad de luz en el ambiente, sino también en función de procesos como el grado de intensidad con el que una persona experimenta una emoción y la fuerza con la que su sistema nervioso se activa ante un estímulo (arousal emocional), la atención y el esfuerzo cognitivo. Por eso analizamos por separado una fase relativamente temprana de la respuesta, entre 0,5 y 1,5 segundos, y una fase posterior, entre 2 y 4 segundos. Esto nos permitió preguntarnos si las dificultades emocionales aparecían en distintos momentos del procesamiento. 

En este sentido, ¿cuál diría que es el aporte de las medidas psicofisiológicas a la comprensión de los procesos de regulación emocional?

Su principal aporte es que nos permite observar aspectos del procesamiento que muchas veces no son accesibles únicamente mediante cuestionarios o lo que una persona puede informarnos al terminar una tarea.

Cuando preguntamos a alguien cómo se sintió o qué tan difícil le resultó regular una emoción, obtenemos información muy valiosa, pero es una fotografía relativamente global de la experiencia. Una señal como la pupila, en cambio, va cambiando segundo a segundo y nos permite observar la dinámica temporal de la respuesta: cuándo aparece una reacción, cuánto se mantiene y cómo cambia mientras la persona intenta regularla.

Además, la dilatación pupilar se ha relacionado con arousal emocional, atención y movilización de recursos cognitivos. Por eso, al combinarla con medidas subjetivas o autorreportadas podemos aproximarnos mejor a cómo se desarrolla la regulación emocional en tiempo real. Eso sí, es importante ser prudentes: un cambio en la pupila no corresponde de manera exclusiva a un solo proceso psicológico ni puede interpretarse como una medida directa de una estructura cerebral específica. 

Si pudiéramos englobar los principales resultados que obtuvieron, ¿cuáles destacaría y qué nuevas preguntas o líneas de investigación surgen a partir de estos hallazgos?

Uno de los resultados más claros fue que las imágenes negativas generaron una mayor dilatación temprana de la pupila que las imágenes neutras, lo que es consistente con una mayor respuesta frente a información emocionalmente relevante. Pero lo más interesante fue que esa diferencia dependía de una dimensión que denominamos inatención emocional, es decir, la tendencia a prestar menos atención o tener menor conciencia de los propios estados emocionales. Las personas con mayores niveles de inatención emocional mostraron una respuesta pupilar temprana menos diferenciada frente a imágenes negativas y neutras. 

Esto es importante porque una menor respuesta fisiológica no necesariamente significa que una persona esté “regulando mejor”. También podría reflejar una menor orientación o menor involucramiento inicial con la información emocional. Si una persona identifica o representa de manera menos clara lo que está sintiendo, eso podría afectar posteriormente su capacidad para decidir cómo regular esa emoción. 

También encontramos que otra dimensión, la interferencia emocional, relacionada con la dificultad para mantener una conducta dirigida a metas cuando estamos emocionalmente activados, se asociaba con diferencias en la respuesta pupilar durante la regulación. En particular, quienes presentaban más interferencia emocional tendían a mostrar una menor dilatación sostenida durante la reevaluación cognitiva en comparación con la supresión. Sin embargo, este segundo resultado debe interpretarse con mayor cautela, porque fue menos robusto cuando analizamos simultáneamente todas las dimensiones de regulación emocional. 

Esto abre varias preguntas. Por ejemplo, necesitamos determinar si esa menor respuesta sostenida durante la reevaluación significa menor involucramiento cognitivo, una regulación más eficiente o una combinación diferente entre esfuerzo cognitivo y activación emocional. También queremos integrar la pupilometría con otras medidas, como EEG, conducta y autorreportes, estudiar otras estrategias de regulación emocional y extender estos paradigmas a poblaciones clínicas o con mayores niveles de sintomatología. 

Este trabajo se relaciona con una de las líneas de investigación del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la UCN, ¿cómo se desarrolla metodológicamente esta línea de investigación?

En nuestros estudios combinamos diseños experimentales con distintas herramientas, como electroencefalografía, potenciales relacionados con eventos y pupilometría. Lo que buscamos es pasar progresivamente desde preguntas muy generales, por ejemplo, si una persona tiene más o menos dificultades de regulación emocional, hacia preguntas más mecanísticas: en qué momento aparece esa dificultad, qué proceso puede estar comprometido y qué señal fisiológica podemos observar mientras ocurre.

Este trabajo forma parte de esa transición. Los resultados sugieren que no todas las dificultades de regulación emocional funcionan de la misma manera ni necesariamente aparecen en el mismo momento: algunas diferencias parecen manifestarse tempranamente, durante el procesamiento inicial de la información emocional, y otras pueden relacionarse más con la implementación sostenida de una estrategia regulatoria.

Estos resultados fueron presentados en el IV Congreso FALAN, ¿cómo vivió su participación, considerando tanto la presentación de su investigación en el simposio de Early Career Researchers y su labor en la organización del encuentro como el acompañamiento de las estudiantes del Doctorado en Psicología UCN-UTA que presentaron sus propios trabajos?

Eso me permitió vivir el congreso desde una perspectiva distinta: no solamente presentando nuestros resultados, sino también contribuyendo activamente a generar el espacio de encuentro e intercambio científico. También fue especialmente significativo que participaran Romina Ortiz y Catalina Carvallo, estudiantes del Doctorado en Psicología UCN-UTA, quienes presentaron sus propios trabajos en formato póster. Romina, cuya tesis doctoral dirijo, presentó una investigación que combina un Test de Asociación Implícita con electroencefalografía para estudiar creencias meritocráticas y marcadores neurales asociados al procesamiento de congruencia e incongruencia social. Catalina, de cuya tesis soy codirector, presentó parte de su trabajo relacionado con el Broad Autism Phenotype Questionnaire (BAPQ) y el estudio psicométrico de una versión abreviada del instrumento el cual mide características autistas en el adulto.

También tiene un valor importante recibir retroalimentación de investigadores que trabajan desde otras aproximaciones metodológicas y conceptuales. Los congresos no solamente sirven para comunicar resultados terminados; también permiten discutir interpretaciones, detectar nuevas preguntas y generar colaboraciones. 

Desde su experiencia, ¿qué importancia tiene desarrollar y visibilizar la investigación científica del norte del país, y qué aporte cree que puede generar este trabajo para la formación de los estudiantes de la Escuela de Psicología de la UCN?

Creo que tiene una importancia fundamental. Muchas veces existe una concentración geográfica muy fuerte de la investigación científica, tanto en Chile como en otros países de Latinoamérica. Por eso, el hecho de desarrollar investigación competitiva desde regiones no consiste solamente en producir conocimiento, sino también en generar capacidades científicas locales.

Para nuestros estudiantes significa poder entrar en contacto, desde su formación de pregrado y posgrado, con todas las etapas reales de una investigación: formular una pregunta, diseñar un experimento, trabajar directamente con participantes, aprender técnicas como la pupilometría o la electroencefalografía, procesar datos, realizar análisis estadísticos, discutir críticamente los resultados y finalmente comunicar ese conocimiento en congresos y publicaciones.

Además, este trabajo fue desarrollado con participación de integrantes y colaboradores del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la UCN, y el estudio fue realizado con participantes reclutados desde Antofagasta, incluyendo la participación de estudiantes y miembros del laboratorio en distintas etapas de la investigación. 

Para mí, eso tiene probablemente tanto valor como el resultado científico mismo: demostrarles a nuestros estudiantes que no necesitan estar necesariamente en Santiago o fuera de Chile para participar en investigación en neurociencias, formular preguntas relevantes y producir conocimiento que pueda insertarse en discusiones científicas internacionales.

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