De la inclusión al riesgo de homogeneización: el complejo camino de la IA hacia una educación verdaderamente integral: decana de la Facultad de Humanidades conversó sobre sus desafíos éticos y sociales

La Dirección General de Pastoral y Cultura Cristiana de la UCN lideró el conversatorio, denominado “IA y Sociedad: ética, educación y cambio socioeconómico”, donde se abordó el impacto de esta tecnología en la comunidad educativa.

En el auditorio Ángel Gómez de la Facultad de Economía y Administración de la UCN se llevó a cabo un encuentro que invitó a reflexionar sobre cómo la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta que hoy redefine la manera en que aprendemos, trabajamos y nos relacionamos. En este contexto, surgió una pregunta clave: ¿qué límites éticos estamos dispuestos a establecer?

Esta interrogante fue abordada por un panel de expertos integrado por la decana de la Facultad de Humanidades, Susana Arancibia Carvajal; el Dr. Dusan Paredes Araya, académico de la Facultad de Economía y Administración; el Dr. Brian Keith Norambuena, secretario de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación; y el Dr. Raúl Jiménez Alarcón, académico de la Facultad de Ciencias de la UCN.

El Dr. Raúl Jiménez Alarcón moderó el conversatorio y destacó que la inteligencia artificial abre nuevos cuestionamientos en el ámbito académico, especialmente en torno a los modelos de evaluación y a cómo asegurar procesos formativos confiables, lo que obliga a migrar hacia evaluaciones auténticas: “Necesitamos medir no solo lo que el estudiante sabe repetir, sino cómo aplica el conocimiento en contextos reales”.

Desde la Facultad de Humanidades, la decana destacó que este conversatorio ofreció un espacio para reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, entendiendo que se trata de una herramienta con gran potencial, pero también con importantes desafíos. Señaló que, por una parte, la IA permite personalizar el aprendizaje, entregar retroalimentación inmediata y apoyar procesos como la investigación o la inclusión educativa, favoreciendo el desarrollo integral de los estudiantes. “Sin embargo, también nos enfrenta a tensiones relevantes, como el resguardo de la integridad académica, el riesgo de homogeneización del pensamiento, las brechas en el acceso a estas tecnologías y la posible pérdida del vínculo pedagógico”.

En esa línea, indicó que el desafío no radica en prohibir su uso, sino en formar estudiantes capaces de utilizarla de manera crítica, ética y responsable, fortaleciendo su pensamiento propio y su autonomía: “Más que preguntarnos si debemos usar inteligencia artificial, hoy la discusión apunta a cómo se usa, con qué fines y bajo qué criterios formativos”.

Por su parte, el Dr. Dusan Paredes Araya planteó la incógnita de qué ocurre si el capital humano deja de diferenciarse, considerando que las predicciones del Banco Mundial apuntan a que, para el año 2035, el PIB mundial aumentará cerca de un 12 %. Al respecto, precisó que el desafío actual, ante el avance de la inteligencia artificial, es preguntarnos si realmente estamos formando profesionales que, desde las mallas curriculares, los cursos y los perfiles de egreso, logren sobresalir en el mercado laboral. En ese sentido, ejemplificó que en un sistema de mercado “la diferenciación no es opcional, sino fundamental”.

A su vez, el Dr. Brian Keith Norambuena llamó a la cautela frente al discurso de las empresas tecnológicas: “Muchas están interesadas en promocionar sus productos, por lo que no todo es tan revolucionario como se plantea. Además, ya estamos viendo usos preocupantes, como la incorporación de sistemas automatizados en conflictos armados, sin que estos modelos tengan aún la capacidad de tomar decisiones éticas complejas”.

El académico agregó que, en el ámbito formativo, el desafío hoy no es solo manejar herramientas, sino aportar valor propio, “porque la inteligencia artificial ya puede hacer tareas básicas y, en áreas como la informática, esto está impactando el empleo, reduciendo oportunidades para perfiles junior, lo que plantea una interrogante sobre cómo se autocorregirá el sistema cuando falte el relevo generacional de expertos”.

Como cierre del conversatorio, el Vice Gran Canciller de la UCN y miembro del Consejo de Académicos, André Hubert Robinet, S.J., realizó una reflexión sobre la importancia del componente ético, con foco en una perspectiva humanista que ponga al centro la dignidad de la persona en el uso de la inteligencia artificial.

Desde la Facultad de Humanidades destacamos este tipo de instancias, que buscan aportar al debate académico desde una mirada crítica y reflexiva, priorizando los procesos pedagógicos y la formación integral de profesionales de las humanidades de la región, con vocación y compromiso social.

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