«Salud mental es salud organizacional»: estudiante de la Escuela de Psicología UCN explica la clave para transformar los entornos laborales desde su práctica en la Mutual de Seguridad

Karim Rodríguez Escalante, estudiante de quinto año, desarrolló su práctica profesional en el área laboral de la Gerencia de Clientes, donde se enfocó en la gestión de riesgos psicosociales y conoció de cerca los desafíos que enfrentan las organizaciones.

Detrás de cada organización hay personas, dinámicas y realidades que deben ser abordadas desde la psicología laboral. Desde esa mirada, Karim Rodríguez Escalante, estudiante de quinto año de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica del Norte (UCN), decidió orientar su práctica profesional hacia un desafío cada vez más relevante como lo es comprender y gestionar los riesgos psicosociales que afectan tanto a los trabajadores como a las empresas.

Su práctica, titulada Salud Mental y Gestión de Riesgos Psicosociales, se desarrolló en el área laboral de la Gerencia de Clientes de la Mutual de Seguridad, bajo la coordinación de práctica de la académica Mg. Romina Gómez López y la supervisión en terreno de Raúl Basadre Miranda. La experiencia, asegura, le permitió llevar los conocimientos adquiridos durante su formación a distintas realidades laborales y comprender que cada lugar de trabajo tiene su propia cultura, dinámicas y desafíos.

¿Qué hay detrás de tu decisión de dedicar tu práctica profesional a un desafío tan presente en el mundo laboral como la salud mental?

Lo que me motivó fue poder contribuir, como futuro profesional, a la salud mental de los y las trabajadoras dentro de las organizaciones. Es un ámbito donde la psicología puede tener un impacto muy concreto en la calidad de vida de las personas, considerando que gran parte de nuestra vida transcurre en el trabajo.

Con el tiempo empecé a entender esta relación de una forma más clara porque las organizaciones funcionan como grandes organismos, donde cada trabajador y trabajadora es una pieza clave para que el conjunto opere adecuadamente. En ese sentido, la CEAL-SM/SUSESO, herramienta para la gestión de los riesgos psicosociales, actúa casi como un chequeo de salud de ese organismo. Por ejemplo, una carga de trabajo excesiva puede generar estrés en las personas y, si este no se gestiona, termina afectando a toda la organización. 

Trabajar en esto se parece a hacer psicología clínica de un organismo gigante, porque implica cuidar la salud mental de cada trabajador y trabajadora, mejorar su calidad de vida y, al mismo tiempo, contribuir directamente a la salud de la empresa como comunidad.

¿Cómo fue la experiencia de llevar a un contexto laboral real los conocimientos y herramientas adquiridos durante la carrera?

Aplicar en terreno lo aprendido durante la carrera fue un desafío real. La teoría y los marcos normativos se ven distintos cuando tienes que traducirlos en herramientas concretas para una organización que funciona con sus propios tiempos, cultura y necesidades. Sin embargo, sentí que la formación de pregrado me entregó una base sólida -en psicología organizacional, comprensión de fenómenos grupales y pensamiento crítico- que me permitió adaptarme a ese contexto real sin partir de cero.

De hecho, esta experiencia me hizo valorar la posibilidad de continuar mi formación, más adelante, en un programa como el Magíster en Psicología: Gestión del Cambio y de las Personas en las Organizaciones de la UCN, ya que aborda justamente la gestión del cambio organizacional desde una mirada actualizada, incorporando una perspectiva interdisciplinaria y de inclusión. Es precisamente el tipo de herramientas que me permitirían profundizar en lo que comencé a construir durante esta práctica.

¿Qué aprendizajes te dejó esta primera experiencia de práctica? ¿Crees que hubo algún aspecto que haya cambiado tu manera de comprender la gestión de personas en las organizaciones?

Uno de los mayores aprendizajes fue ver de cerca la diversidad de realidades organizacionales porque así como no hay dos personas iguales, tampoco hay dos empresas iguales. Cada una es un organismo con características, ritmos y culturas propias, lo que me dio un espectro amplio de posibilidades de gestión. Eso me hizo entender que la gestión de personas efectiva no puede ser una receta única, requiere adaptarse al ritmo de cada organización y entenderla a fondo para generar un cambio real y sostenible. Y volviendo a la idea del organismo gigante: si cuidamos la salud mental de los trabajadores, mejoramos su calidad de vida, y eso repercute en la salud de toda la organización.

Desde tu experiencia en la Mutual, ¿cuáles consideras que son hoy los principales desafíos que enfrentan las organizaciones en materia de salud mental y riesgos psicosociales?

Creo que el desafío más grande es que las organizaciones le den el peso real que amerita la salud mental. Muchas veces, lo que se transmite desde el Organismo Administrador -en este caso, Mutual de Seguridad- no se toma con la seriedad necesaria. Las empresas aplican los protocolos para cumplir con la ley y evitar sanciones, más que por un interés genuino en mejorar su situación como organización. El cambio verdadero ocurre cuando se entiende que los trabajadores no son simples piezas de un engranaje, sino personas -organismos complejos, si seguimos la metáfora- que habitan dentro de esta organización gigante que es la empresa. Cuidar a sus trabajadores es, en el fondo, cuidar a la propia empresa.

Esto conecta con una prioridad que ya está instalada a nivel de normativa pública con la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo 2024-2028, que hace explícita, entre uno de sus objetivos, la idea de generar acciones que promuevan la salud mental y entornos de trabajo libres de violencia y acoso, dejando esa responsabilidad de identificación y control de riesgos psicosociales en manos de las entidades empleadoras. El desafío, entonces, es que ese mandato deje de ser letra en un documento y se traduzca en una gestión genuina dentro de cada organización.

Este cambio es especialmente urgente considerando que, según el informe técnico de la DIPRECE del Ministerio de Salud, los trastornos neuropsiquiátricos son la principal fuente de carga de enfermedad en Chile, acumulando el 23,2% de los Años de Vida Saludables perdidos (AVISA). Este indicador oficial evidencia que el bienestar mental impacta directamente en la capacidad de las personas, transformando la prevención del riesgo psicosocial en una urgencia crítica para la sostenibilidad de cualquier organización.

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